El Vacío Sagrado

sunyata«El Tao es vacío, entonces, aunque se lo use no se colma». La vacuidad es un concepto fundamental para el taoísmo. También el budismo tiene al vacío (sunyata) como la realidad esencial de las cosas.

Oriente siempre ha valorado al vacío, mientras occidente se ha caracterizado por renegarlo: Aristóteles lo negó rotundamente, y sus seguidores abrazaron la fórmula del “horror vacui”, la cual sostiene que «la naturaleza aborrece el vacío». En el siglo XVII, investigadores como Pascal comenzaron a defender el concepto del vacío en la física; sin embargo, en la mente del hombre occidental, deformada por el aristotelismo y la cosmovisión judeo-cristiana, todavía se mantiene el terror hacia la idea del vacío infinito. En Oriente es un placer positivo.

Pero la sagrada vacuidad de las tradiciones orientales no debe confundirse con el vacío nihilista de la cultura occidental (que entiende por vacío una carencia total), sino más bien es una oquedad que entraña la potencialidad para la existencia y el devenir, y es el estado de conciencia anterior a la definición de todo objeto o realidad.

Experimentar la Realidad es experimentar el vacío infinito del Tao o del Sunyata. Es llegar a ese estado de percepción que describe un koan zen: «Arriba, ni una teja para cubrir la cabeza; abajo, ni un centímetro de tierra donde asentar el pie».

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